Page Graphics

Dineromail, para enviar y recibir dinero via e-mail

lunes, 30 de noviembre de 2009

Tu ibas con ella, yo iba con él, jugando a ser felices por deesesperados, por no aguardar los sueños, por miedo a quedar solos. pero llegamos tarde, te vi me viste, nos reconocimos enseguida, pero tarde. maldita sea la hora que encontré lo que soñe, tarde.
Tanto soñarte y extrañarte sin tenerte, tanto inventarte, tanto buscarte en las calles como una loca, sin encontrarte. Y ahí va uno de tonto, por desesperado, confundiendo amor con compañía y ese miedo idiota de verte viejo y sin pareja, te hace escoger con la cabeza lo que es del CORAZÓN. Y no tengo nada contra ellos, la rabia es contra el tiempo por ponerte junto a mi, tarde. Ganas de huir, de no verte ni la sombra, de pensar que esto fue un sueño, o una pesadilla, que nunca apareciste, que nunca has existido. Ganas de rozarte, de coincidir contigo, de acercarme un poco y amarrarte en un abrazo, de mirarte a los ojos y decirte bienvenido. Pero llegamos tarde, te vi me viste, nos reconocimos enseguida, pero tarde. Quizás en otras vidas, quizás en otras muertes.. Que ganas de rozarte, ganas de tocarte, de acercarme a ti y golpearte con un beso, de fugarnos para siempre, SIN DAÑOS A TERCEROS...

jueves, 19 de noviembre de 2009

a nadie como tu podré mirar.

Una imagen, un olor, un sonido, nos traen una vivencia que sigue viva, latiendo. Va más allá de que uno quiera o no, ese recuerdo vuelve sin permiso, sin ser llamado.
¿Por qué algo que queremos sepultar, olvidar, se nos cuela por los sentidos y vuelve tan vivo como siempre? Porque algo nos dice, algo nos reclama. Algo late en esa imagen, en ese aroma, en esa música, algo nos susurra, es un tiempo perdido que vuelve para ser recuperado.
Esas evocaciones, esos recuerdos súbitos son señales que nos sirven de guía,
porque cuando escuchás una canción que te hace acordar a otra época y sentís nostalgia, quiere decir que algo de lo que vos eras quiere volver, quiere seguir vivo.
Casi todos los días tenemos esas imágenes, esos olores, esos sonidos que nos transportan al pasado, pero los ignoramos. Pero si en lugar de ignorarlos nos detuviéramos a entender el mensaje que nos traen, entenderíamos mucho más de nosotros. Y de a poco, tirando de esa punta del ovillo, guiados por ese recuerdo, llegamos a la otra punta, a esa palabra que siempre estuvo ahí y que vuelve, irrumpe, ni golpea la puerta, nos viene a reclamar porque quiere ser dicha.
Es un tiempo perdido que entra por los sentidos, que irrumpe de golpe,
pasado que se hace presente porque no puede esperar más.
Un tiempo perdido que quiere renacer. Un tiempo perdido que quiere ser reencontrado. Porque cuando recobramos ese tiempo perdido algo renace en nosotros y volvemos a sentirnos vivos, volvemos a ser nosotros mismos. Recuperando el tiempo perdido nos reinventamos una y otra vez .